Una vez más volvía a tener esa sensación: la sensación de estar abandonando su propio cuerpo a la vez que su mente se veía envuelta en un torbellino de colores que, con el tiempo, iban tomando forma. Cuando por fin recuperó el sentido, se encontraba en un lugar totalmente nuevo para él aunque a la vez le resultaba muy familiar: se encontraba en mitad de un campo de batalla, en mitad de alguna parte que no podía reconocer, aunque tampoco tuvo mucho tiempo para ello ya que antes de que pudiese darse cuenta se encontraba esquivando embestidas y repartiendo espadazos con el único fin de sobrevivir.
Tras unos minutos de intensa y sangrienta contienda, el silencio reinó en la planicie. Fue en ese momento, cuando Kulnur se dio cuenta de que una vez más él no era él: el cuerpo por el que estaba viendo no era su verdadero cuerpo y ni siquiera la forma feroz y brutal con la que había peleado le pertenecía a él. Así que, una vez mas, antes de poder continuar su verdadero viaje, Kulnur tendría q encontrar la forma de salir del mundo donde se encontraba.
Por lo que pudo observar se encontraba en el cuerpo de alguien importante, dada la calidad y la cantidad de filigranas que poseía la armadura que vestía, así como del arma que portaba entre sus manos.
De pronto uno de los supervivientes, que vestía unos atuendos semejantes a los suyos, se acercó a él y con voz profunda se dirigió a él:
- Mi rey ¡tenemos que darnos prisa! los soldados de Grenair siguen avanzando hacia la ciudad y, según cuentan nuestros exploradores… ¡traen un dragón con ellos!
En un primer momento no supe qué contestarle, pero al poco tiempo, como venido de la nada, todos los conocimientos sobre el lugar vinieron a mi cabeza, ya sabía lo que tenía que hacer para salir de allí.
- Reuna a todos los supervivientes y salgamos rápido para Milrath. ¡El tiempo apremia! Llamad también a los magos, necesitaremos su ayuda si es cierto que cuentan con la ayuda de un dragón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario